Apuntes sobre la parcialización de la Conferencia Episcopal y su papel de mediación en el diálogo nacional de Nicaragua. Segunda parte

A mediados de mayo se inicia el proceso de diálogo llamado por el gobierno de Nicaragua, para resolver la crisis de las protestas iniciadas el 18 de abril, teniendo como contraparte la autodenominada sociedad civil hoy conocida como Alianza por la justicia y la democracia, y como mediadora a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

En la entrega anterior observamos el modo en que el obispo auxiliar de Managua Silvio Baez fue afianzando su rol público de opositor al gobierno, y denunciador de la represión, y que en los eventos de abril a través de la propaganda fue elevado casi al rango de héroe. Este personaje se vuelve de la noche a la mañana más allá de su nicho dentro de los medios de oposición en el país, un bravo luchador de la causa social frente a lo que los medios de comunicación nacionales y extranjeros se han empecinado en presentar como la dictadura que vive Nicaragua.

El 28 de abril justo el día en que cumple años el monseñor Silvio Baez, se efectuó una marcha contra la represión, llamada oficialmente ‘peregrinación por la paz’, auspiciada por la iglesia y compañía; se llevó a cabo desde distintas partes de la ciudad de Managua: Rotonda El Periodista, Colegio Teresiano y Rotonda Cristo Rey, los dos últimos sitios de clara asociación religiosa; cerrando con la concentración en la catedral metropolitana. Este día el sacerdote tuvo su canto de las mañanitas de parte de los manifestantes, y hasta figuró con otro personaje propagandístico de estos últimos años, Francisca Ramírez presentada como lideresa del movimiento anticanal.

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Tomado de Confidencial. Monseñor Baez -derecha-, el rostro del que sufre por Nicaragua, al que le llegan a cantar las mañanitas el 28 de abril, día de sus cumpleaños hasta la catedral metropolitana de Managua

En esta oportunidad el cardenal Leopoldo Brenes instó a la población a ser la semilla de la “nueva Nicaragua” (Confidencial). Una nueva donde ha sido evidente la postura que ha tomado la institución dentro de la crisis.

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El 16 de mayo se da la primera sesión de diálogo, se presentan los distintos actores y sus posiciones. La iglesia oscila entre dar la apariencia de mediación, a la de respaldar abiertamente las demandas de los jóvenes manifestantes, parte de las mismas era que cesara la ‘represión’, entiéndase por desmovilización de la policía en las zonas de disturbios.

En esta oportunidad el propio presidente de la república dijo públicamente que la policía estaba acuartelada, e incluso volvió a dar la orden de acuartelarla. El resultado fue inmediato: los tranques se proliferaron en las ciudades principales, la presencia de armas fue más evidente, se generalizó la destrucción de inmuebles tanto públicos como privados, y los atentados contra civiles, funcionarios y sandinistas escalaron en frecuencia e intensidad.

La segunda sesión (18 de mayo) no fue televisada. Al respecto se da una particularidad que se fue repitiendo en las reuniones posteriores, cada que hay cámaras los actores de la CEN y la alianza cívica se muestran más intransigentes y ante cualquier argumento al que no pueden responder porque implica reconocimiento de faltas en su proceder, se responde en cualquier tono: gobierno represor, los muertos, el pueblo pide democracia, que renuncie el presidente.

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Comunicado de la CEN sobre resultados de la segunda sesión de diálogo del 18 de mayo, tomado de La Prensa

Al ser este episodio a puertas cerradas se llegan a acuerdos, como la reiteración de la desmovilización de la policía, la liberación de las vías de comunicación por parte de los manifestantes, una tregua para el 19-20 de mayo, y la cooperación de todos los actores a la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al país (ese día este organismo publicó una nota de prensa sobre su visita a Nicaragua).

A pesar de los acuerdos, los jóvenes atrincherados en las universidades tomadas declararon que no abandonarán sus puestos. Al día siguiente mientras se daba la visita de la CIDH a la Universidad Nacional Agraria (UNA) se da un ‘ataque’ de la policía contra los manifestantes, La Prensa en publica al respecto que se da el ataque, cita las redes sociales de la rectoría de la UNA sobre la veracidad del hecho, las cifras fluctúan entre 5 heridos que denuncia Lesther Alemán, a 4 que hace conocer Paulo Abrao quien visitó el campus (de los cuales advierte que sólo se entrevistó con dos); Francisca Ramírez anuncia su respuesta de reactivar los tranques en distintas partes del país.

El Nuevo Diario (END) y el19digital hacen saber el pronunciamiento de la Policía Nacional, donde explica que sí hubo un choque, y se dio porque al pasar una caravana de sandinistas rumbo a Tipitapa por el sector de la UNA encontraron obstruido el paso, y al querer despejarlo, fueron agredidos por los que ocupaban la universidad con pedradas y morterazos, la policía tuvo que intervenir para que se restableciera la circulación; pero sobre este episodio nótese que la policía hizo el llamado a que los agentes de la comisión de derechos humanos hicieran verificación de los hechos, además que Canal 2 publicó el testimonio de uno de los sandinistas que fueron agredidos en ese sitio.

Convenientemente hay un atentado durante la visita de la CIDH que permite romper la tregua, se mantienen los tranques y continúan movilizados los ‘estudiantes’ legitimados por los medios de comunicación. La iglesia vuelve a elevar la voz, Baez twittea que se incumplen los acuerdos, y se reactivan los tranques con todo y la violencia que implica a la población afectada.

Y justo el 17 de mayo, un día después de la primera mesa de diálogo muere una joven en estado de gestación llamada Lilliam Jaquelin Martinez por retrasarle varias horas el paso de una ambulancia por los tranques en Boaco,  y no recibir atención médica a tiempo.

El 21 de mayo se efectúa la tercera sesión de la mesa de diálogo, se hace televisada. Ocurre lo mismo de la primera mesa, frente a cualquier propuesta de cesar la violencia y continuar con las negociaciones, se da una negativa rotunda. Se acuerda cumplirse las 15 recomendaciones de la CIDH sobre la crisis. Sobre retirar los bloqueos a las vías de comunicación, la sociedad civil representada por personajes como Medardo Mairena del movimiento campesino anticanal, Michael Healy de UPANIC, Azahalea Solís del MAM, dicen que, es ‘el pueblo’ el que demanda que el gobierno se disuelva con la renuncia del poder ejecutivo y que los tranques no serán retirados hasta que ocurra esto.

Cuando se hace la votación sobre los tranques, solamente el lado del gobierno votó, de modo que no se avanzó nada. Para dejar clara la postura de la CEN, Baez dice que: “Es un derecho ciudadano la manifestación pacífica”, y monseñor Rolando Álvarez aplaza la votación de la propuesta de los tranques hasta la próxima sesión.

El 23 de mayo se da el cuarto encuentro del diálogo, no hay avances, puesto que la alianza cívica se niega a ceder con los tranques, a pesar de las continuas denuncias de violencia que hace el gobierno, y el sufrimiento de la población nicaragüense que difícilmente es tomada en cuenta por los medios de comunicación que respaldan las posiciones de la alianza cívica.

El gobierno insiste en cumplir los puntos dados por la CIDH, citamos los tres primeros:

  1. Cesar de inmediato la represión a los manifestantes y la detención arbitraria de quienes participan en las protestas.
  2. Respetar y garantizar el goce pleno del derecho a la protesta, a la libertad de expresión, a la reunión pacífica y a la participación política de la población.
  3. Crear un mecanismo de investigación internacional sobre los hechos de violencia ocurridos, con garantías de autonomía e independencia para asegurar el derecho a la verdad.

Y aquí es precisamente donde se puede percibir el porqué del impasse, la represión (tómese en cuenta que la respuesta policial fue ante elementos armados que dispararon contra oficiales y población civil desde el 19 de abril en las zonas de protesta) que denuncian miembros de la alianza cívica y emplean como argumento no tiene cabida porque la policía está ausente de las calles.

El derecho a la protesta no sólo es efectivo, sino que la reunión de manifestantes resulta no ser pacífica, puesto que en los tranques, aparte de la obstrucción del tránsito, se da, el cobro de peajes, asaltos, y otros delitos.

El tercer punto es la creación de una comisión de investigación internacional y autónoma. Todos estos puntos han sido aprobados y llevados a cabo en toda la práctica por el estado, tanto es así, que de hecho los que protestan tuvieron carta blanca para hacer cuanto han considerado conveniente. Es precisamente por la proliferación del crimen que el gobierno pide que se quiten los tranques para poder avanzar en la hoja de ruta de resolución de la crisis que propuso la CIDH.

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Video del 17 de mayo donde puede apreciarse como uno de los manifestantes hace cobro de ‘aportación’ para la barricada, en las inmediaciones de Multicentro Las Américas

La coalición no cede en nada aduciendo como siempre que es ‘el pueblo’ en su derecho de mantener los tranques, la iglesia no media, sino que en palabras de Baez presiona al estado a no cumplir los puntos de agenda disolviéndose por voluntad del empresariado y la iglesia:

La intensidad de las protestas dependerá de los avances que se logren en la democracia“.

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Citamos de La Prensa la agenda de diálogo del 23 de mayo

La agenda que se llevó por parte de la coalición y la iglesia en esta sesión es más que clara con su intención de la interrupción forzada del orden democrático y constitucional de Nicaragua citamos parte de la misma:

  • Reforma parcial de la constitución política en el presente año
  • Reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo
  • Aprobación de una Ley Marco para la transición y gobernabilidad democrática

En palabras de Denis Moncada canciller de la república, es la ruta a un golpe de estado.

Por último se acuerda la conformación de grupos mixtos de tres de cada lado de la mesa para lograr consenso; por parte de la coalición se deciden por Juan Sebastián Chamorro (FUNIDES), Azahalea Solís y un representante estudiantil. Días más tarde se da a conocer las mesas de trabajo y sus participantes.

En esta ocasión concluímos en que el estancamiento se termina dando por la intransigencia de un lado de la mesa (alianza cívica), y el visible respaldo de la CEN a estos, faltando a su rol de mediación, donde debería velar por lograr una buena disposición de las partes para hacer cesiones mutuas en aras de lograr resultados satisfactorios para todos.

 

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